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Falla Raval de Sant Agustí

Audioguia monumento infantil 2025

Castellano

Audioguia infantil

Falla Raval de S. Agustí

Era una mañana con sol radiante cuando las dos hormiguitas, Martina y  Aarón, salieron de su ciudad para emprender una gran aventura. Tenían solo diez años, pero su coraje era tan grande como el mundo que las rodeaba. De repente, el cielo empezó a estar amenazado por nubes y oscuridad, y todo parecía apuntar que algo feo iba a pasar: el mundo cambiaría para siempre. ¡Las dos hormigas valientes tendrían que hacer algo!

 

Martina: Aarón, ¿sientes como sopla el viento? Parece que algo grande se aproxima… ¡Qué miedo! ¿Crees que el mundo podrá resistirse a cómo estamos tratándolo?

 

Aarón: Quizás no… pero hace tiempo que le doy vueltas a una idea. Tenemos que buscar la legendaria “Ciudad de los Valores”, ir allí y llevar sus enseñanzas. Si encontramos los valores, quizás podremos hacer que el mundo florezca de nuevo.

 

Martina: Pero ¿cómo encontramos la “Ciudad de los Valores”? ¡El mundo es tan grande! ¿Por dónde empezamos?

 

Aarón: La leyenda dice que hay que cerrar los ojos, andar con coraje y determinación y creer en la magia.

 

Martina: No se hable más. Tenemos que conseguirlo. ¡Adelante!

 

Las dos hormigas empezaron a andar, decididas a salvar el mundo. El camino no fue fácil; a ciegas recorrieron bosques, atravesaron ríos y superaron montañas. Pero su espíritu no se rompió y la magia se creó. Al fin se toparon frente a un campo lleno de flores brillantes y colores vivos. Habían llegado.

 

Martina: ¡Mira, Aarón! ¡Allá! Hay una niña llena de luz y rodeada de animales. Quizás ella nos podrá guiar. 

 

Aarón: ¡Sí! El corazón me dice que los valores de la vida están a punto de llegar.

 

Niña: ¡Hola, hormiguitas! Qué inquietas parecéis. ¿Por qué estáis tan nerviosas?

 

Martina: Estamos buscando la “Ciudad de los Valores” para que nos ayuden a salvar el mundo. La leyenda dice que si los encontramos, el mundo resistirá y volverá a renacer con fuerza.

 

Niña: Oh, queridas y valientes hormiguitas, tengo que deciros que a la “Ciudad de los Valores” ya habéis llegado. Yo, junto a mis queridos gatos represento el valor del AMOR. El amor por todos los seres vivos, el amor por la naturaleza, el amor propio, el amor que nos une. Pero, si el mundo va mal, es porque el amor está en peligro. Mi misión es cuidar los animales, porque ellos también son parte de la tierra. Cuando los cuidamos, cuidamos el mundo. No olvidéis que el amor es la energía que une todo lo que nos rodea. Interiorizad esto y repartid amor. 

 

Aarón: ¡Qué gran verdad! ¡Gracias, niña! No olvidaremos lo que nos has dicho. ¡Qué bien!

Las hormigas continuaron su camino hasta llegar frente a un inmenso árbol, lleno de naturaleza, y una figura misteriosa que ya los esperaba.

 

Martina: ¡Qué árbol más bonito! Parece que habla por sí solo.

 

Aarón: ¡Mira, allí bajo el árbol! Qué conjunto más precioso, no puedo resistirme a preguntar, quizás saben algo más.

 

El árbol del conocimiento: Hola, hormigas astutas. Habéis llegado en el momento adecuado, os estaba esperando. Si queréis salvar el mundo, primero tenéis que comprender el valor de la SABIDURÍA. La sabiduría no es solo el conocimiento, sino la capacidad de ver más allá, de entender el corazón de las cosas. Porque cuando comprendemos, podemos cambiar. Nunca sois demasiado jóvenes para aprender. En cada paso que hacéis, aprendéis algo nuevo que os hará más fuertes. El aprendizaje es la clave. Aprended y enseñad, fórmula magistral de la resistencia.

 

Martina: Esto es importante, muy importante. La sabiduría es la clave para entender y conservar el mundo.

 

Aarón: Gracias. Estamos aprendiendo mucho. Seguiremos nuestro camino pero con más seguridad.

 

Las hormigas continuaban avanzando hasta que, en un entorno lleno de corazones donde la sensación era de total tranquilidad, conocieron al niño soñador, un niño que duerme y sueña, sueña y duerme, para hacer realidad todo lo que anhela.

 

Martina: Pero que bonito es este lugar, Aarón, parece de cuento. Es bonito y tranquilo, el lugar perfecto para encontrar la paz.

 

Niño soñador: ¡Hola, hormiguitas bonitas! Habéis llegado en el momento que había soñado. Pero ¿sabéis cuál es mi sueño de cada día? Un mundo lleno del valor de la SOLIDARIDAD. Solidaridad significa ayudarnos los unos a los otros, especialmente en los momentos difíciles. El mundo será mejor si todos trabajamos juntos, sin importar en quién tengas al lado. Un día por ti y otro día por mí, codo con codo, juntos, sin dejar a nadie atrás.

 

Aarón: ¡Qué gran lección! La solidaridad es lo que nos permite superar cualquier obstáculo. Si nos ayudamos los unos a los otros, todos saldremos ganando.

 

Martina: Gracias, niño soñador. Tu sueño es ahora nuestro sueño también.

 

Pero el viaje de las hormiguitas no acababa aquí. De repente, sintieron un ruido distante y vieron una gran sombra que se acercaba: un elefante que andaba con paso lento pero firme. Se acercaba a ellas, pero no tenían miedo a ser aplastadas porque una grupo de ratones jugaba tranquilamente a su alrededor.

Elefante: ¡Hola, hormigas! Soy el elefante y estos son mis amigos ratones. ¿Habéis venido a conocernos, verdad? El valor que yo os muestro es la ESPERANZA.

 

Aarón: ¿Y qué quiere decir la esperanza, amigo elefante?

 

Elefante: La esperanza es creer que, a pesar de que las cosas se ponen difíciles, siempre habrá una luz al final del túnel. Si no perdemos la esperanza, el mundo tendrá una segunda oportunidad. Nunca tenemos que dejar de creer y de intentar que las cosas vayan mejor. Yo tuve la esperanza de que los ratones no me temieran. Y lo conseguí. Somos muy diferentes, pero siempre nos respetamos y trabajamos juntos para construir un futuro mejor.

 

Martina: Muchas gracias, elefante. ¡Ahora lo entendemos todo! 

 

Aarón: ¡Sí! La esperanza es lo último que se tiene que perder, ¡así que la guardaremos bien!

 

Cuando ya parecía que el camino se había acabado, se encontraron con un niño que estaba disfrazado de una gran variedad de animales. Era un símbolo de cómo las diferencias pueden ser bellas y valiosas. Y nuestras apreciadas hormiguitas quedaron enamoradas de él.

 

Martina: ¡Hola! ¡Qué gracia tienes! ¿Puedo preguntarte a qué estás jugando?

 

Niño disfrazado: ¡Mirad! Soy el niño que quería ser como un animal para entender mejor sus vidas. He aprendido que los animales, las plantas, las personas… todos somos parte de este gran ecosistema. Nuestra fuerza está en nuestra diversidad y en nuestra capacidad de respetarnos los unos a los otros. Por eso, el valor de la INCLUSIÓN es esencial. Nadie tiene que sentirse solo ni olvidado. Todos tenemos algo importante que aportar y, cuando nos aceptamos tal como somos, el mundo florece en armonía.

 

Aarón: ¡Es tan bonito lo que dices! El mundo tiene que ser un lugar donde todos tengamos cabida y donde nadie se quede atrás.

 

Martina: ¡Te agradecemos mucho tu enseñanza! 

 

Las dos hormiguitas continuaron andando y sin casi darse cuenta se encontraron de nuevo en su ciudad.

 

Martina: ¡Ahora ya lo entendemos! Juntos, con amor, sabiduría, solidaridad, inclusión y esperanza, ¡podemos salvar el mundo!

 

Aarón: ¡Sí! ¡El mundo se puede salvar si cumplimos y transmitimos los valores adecuados!

 

Martina: Ahora solo queda aplicar todo lo que hemos aprendido. Así superaremos el fin del mundo, renaceremos con fuerza y floreceremos nuevamente.

 

Las hormiguitas Martina y Aarón habían descubierto los cinco valores que salvarían el mundo. Las nubes negras empezaron a disiparse y un nuevo día empezó a renacer. Florecer en un mundo renovado, lleno de amor, sabiduría, solidaridad, inclusión y esperanza. Esta fue la lección que aprendieron nuestras protagonistas en su brillante viaje.